Drago de Icod de los Vinos (parte 1 de 2)

Drago de Icod de los Vinos

En esta ocasión nos vamos a ir de visita la isla de Tenerife y conocer el Drago de Icod de los Vinos, pero como la planta (no árbol, como ahora veremos) del drago merece una explicación detallada, primero hablaremos sobre los dragos y sus leyendas y los usos de los mismos y en un próximo post hablaremos sobre el Drago de Icod de los Vinos propiamente dicho, cómo se calcula la edad de un drago y sobre el drago que aparece en el tríptico “El Jardín de las Delicias” de El Bosco. Así que hoy hablaremos del Drago de Icod de los Vinos

Drago de Icod de los Vinos
Drago en la Plaza del Adelantado (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife)

 

Sobre los dragos

El drago (Dracaena draco L.) es una planta de clima subtropical de porte arbóreo perteneciente al grupo de las monocotiledóneas, lo que implica que no son árboles, aunque puede alcanzar los 20 m de altura. Su distribución es la llamada zona Macaronesia (que incluye los cinco archipiélagos del Atlántico Norte, más o menos cercanos al continente africano: Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes). Se encuentra particularmente en las Islas Canarias, pero la mayor población se localiza en el oeste de Marruecos.

El lo que respecta a su situación en las islas canarias, Tenerife y Gran Canaria son las únicas islas del archipiélago donde actualmente subsisten dragos en estado silvestre y es considerado, según una ley del Gobierno de Canarias, el símbolo vegetal de la isla de Tenerife, conjuntamente con el pinzón azul, como símbolo animal.

Como veremos cuando tratemos sobre la edad de los dragos, poseen una gran longevidad, exagerada al considerarse milenarios, aunque si centenarios. Esta longevidad se debe en parte a su lento crecimiento, pudiendo tardar una década en crecer 1 m. Cuando son jóvenes, el tronco carece de ramificaciones, que aparecerán cuando lleguen a la “pubertad”.

Tras esta primera floración (que se produce a partir de los 10 o 15 años), el drago se rami­fica (o ramea, término usado por los campesinos canarios) dando lugar a numerosos brazos (en torno a siete).Cuando los dragos llegan a la madurez empiezan a generar raíces aéreas que sobresalen desde los troncos nivelando el peso de la copa y aumentando así su corpulencia. Las hojas se encuentran reunidas en densos manojos al ­ final de las ramas y son alargadas, con forma de espada, midiendo de 50 a 60 cm por 2-3 cm de ancho. Se insertan en el tallo por su base ensanchada de color anaranjado. Los dragos de gran edad viven en lo que podríamos considerar un límite entre la vida y la muerte. Se observa en los ejemplares más vetustos que el tronco principal “muere” varios cientos de años antes de que lo haga la última de las ramas, que pasan a depender de una finísima corteza que la une con las raíces.

El drago que nos ocupa, el Drago de Icod de los Vinos, es de la especie Dracaena draco L En 1999 se describió para la ciencia una nueva especie que sólo se encuentra en el sur de Gran Canaria. Se trata de Dracaena tamaranae o drago de Gran Canaria.

Drago de Icod de los Vinos
Drago frente a la Catedral de la Laguna (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife)

 

Leyendas y usos de la “Sangre del Drago”

Las leyendas relativas al drago se centran en su gran mayoría en la resina del mismo que se transforma en roja en contacto con el aire, lo que hace que sea conocida como sangre de Dragón.

El nombre del género Dracaena deriva del griego Drakaina que significa hembra de dragón. Si nos remitimos a la mitología griega, encontramos a Gerión, monstruo antropomorfo alado de tres cabezas al que mató Heracles y de cuya sangre brotó un árbol de resina roja. Gerión vivía en la isla de Eriteia, perteneciente al grupo de las Gadeiras, actual Cádiz, más allá de las columnas de Hércules al oeste del Mediterráneo. Una leyenda sitúa al drago centenario que se encontraba en la Escuela de Bellas Artes de Cádiz (desplomado en 2013) como el surgido de la sangre de Gerión (Árboles singulares de Canarias y jardines botánicos).

Drago de Icod de los Vinos
Representación de la leyenda de Ladón (Parque etnográfico de las pirámides de Güimar)

 

El origen de los legendarios poderes de la sangre del dragón viene de la leyenda que aparece en “Historia naturalis” de Plinio el Viejo (siglo I d.C.) donde habla de sanguis draconi. Según la misma durante la lucha a muerte entre un elefante y un basilisco (Animal imaginario que se representaba con cuerpo de serpiente, patas de ave y alas espinosas) la sangre de ambos se mezcla formando una masa amorfa con virtudes maravillosas. Leyenda que seguramente Plinio elaboró a partir de la india que habla de la lucha entre Brahma, el creador, y Shiva, el destructor, que adoptan respectivamente la forma de un elefante y una cobra.

Este poder de la sangre del dragón aparecería también en las Eddas de la mitología  islandesa y en las posteriores eddas nórdicas, donde aparecería Silfrido, quien tras matar al dragón Fafnir, se baña en su sangre caliente lo que le hace invulnerable.

Drago de Icod de los Vinos
Drago a la entrada del Exconvento de San Agustín (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife)

 

Otras “sangres de drago”

Como bien indica Sánchez-Pinto y Zárate en el artículo “Sangre de Drago”, el nombre de sangre de dragón se ha aplicado a múltiples resinas de origen vegetal, procedentes de diferentes plantas de distintas regiones del planeta. En la mayoría de los casos hablaríamos de resinas de color rojo sangre con  propiedades cicatrizantes y se dividen en lo que se ha denominado sangre de drago “antigua”, (conocía antes del descubrimiento de América, y que incluiría en dragí de canarias) y la sangre de drago “nueva”, con un origen en el Nuevo Mundo y que es la que actualmente es la que más se utiliza en medicina con especial incidencia en homeopatía. No me voy a centrar en las diferentes especies y sus diferentes usos, pero cualquier persona interesada puede leer en artículo “Sangre de Drago” antes mencionado de Sánchez-Pinto y Zárate que puede consultarse aquí.

Drago de Icod de los Vinos
Drago en la Plaza Junta Suprema (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife)

 

Usos

Debido, seguramente, a su porte arbustivo pero tan alejado de los árboles habituales, el drago ha sido considerado una especie con propiedades mágicas.

Antes de comentar los usos de “la sangre del Drago”, hay que tener en cuenta otros usos de la planta. Los troncos huecos sirvieron para la construcción de balsas, además de realizarse con ellos rodelas (escudos lenticulares con fijación al brazo por correas y un asa de entre 50-60 cm de diámetro), así como ataúdes, vasijas, tamborines y diversos recipientes como corchos y colmenas rudimentarias. Las hojas troceadas han servido como forraje para el ganado.

Relacionado con la floración del drago, existe una costumbre tradicional de los campesinos canarios, quienes realizan predicciones meteorológicas de un año para otro, considerando la intensidad y la orientación de la floración de los viejos dragos a ­ finales de la primavera, apareciendo el dicho popular de “drago florido, invierno de lluvias”.

En el blog “Ciudad del Drago” en su entrada “Drago milenario” (que se puede leer aquí) comentan sobre este punto lo siguiente: “Cuando florece por el sur, el invierno será lluvioso en la costa. Si lo hace por el norte, sólo lloverá en la montaña. En cambio, cuando florece toda la copa las lluvias serán generalizadas. En el año 1995 produjo una floración espectacular, pues las flores hicieron aumentar su peso en 2’7 toneladas, de donde nacieron decenas de miles de semillas. Esta floración estival anunció el final de uno de los peores períodos de sequía que se han conocido en Tenerife”.

Drago de Icod de los Vinos
Drago en la Plaza de la Concepción (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife)

 

Pero el producto más apreciado del Drago es la llamada sangre de drago, una gomorresina rojiza que exuda espontáneamente el tronco o que se obtiene practicando unas incisiones en su corteza.

Se tienen referencias su uso por los habitantes de la antigua Roma y de la Edad Media y de su comercio por parte de los antiguos aborígenes que la comercializaban hasta el siglo XV. Según la tradición, formaba parte de los ungüentos que utilizaban los guanches en el proceso de la momificación, aunque este punto parece más tradición que realidad, ya que hasta ahora no se han encontrado evidencias arqueológicas que lo confirmen.

Usos alejados de sus propiedades mágicas fueron utilizados hasta el siglo XIX, usándose su resina para curas medicinales, fabricación de tintes y barnices, preservación de la piel de los animales y especialmente para usos dentífricos. Se cree que el famoso constructor italiano de instrumentos de cuerda Antonio Stradivarius, en el siglo XVIII utilizaba dicha sustancia para barnizar sus violines. La laca obtenida de la sangre de drago se usó tiempo atrás para sellar cartas y documentos.

Dentro de sus usos medicinales, la “sangre del drago” seca y reducida a polvo se usó para curar úlceras y hemorragias y también se aplicó para el fortalecimiento de las encías y la limpieza de los dientes.

La primera referencia histórica de su uso es de Le Canarien, la crónica francesa de la conquista de Canarias de 1403 donde se indica que “higos en gran cantidad y sangre de drago que cambiaron por anzuelos, viejos utensilios ferrugientos y agujas para coser; y obtuvieron sangre de drago que valía a lo menos doscientas doblas de oro y todo cuanto les entregaron no valía más de dos francos”.

La exportación masiva a los mercados europeos de la “sangre de drago” provocó, sin ningún éxito, que, como medida proteccionista en 1574 el Cabildo de Tenerife acordara prohibir su recolección, bajo pena de 100 azotes. Esta exportación se realizaba bajo dos formas: sangre común, que era la que se extraía por incisión, y sangre en gota o lágrima, que es la que exuda el árbol de forma natural por pequeñas fisuras del tronco y las ramas, sobre todo durante las épocas de calor. Esto provocó que a finales del siglo XVI, la mayoría de los dragos hubieran sido sangrados hasta la saciedad, con sus poblaciones  esquilmadas, y solo sobreviviendo algunos ejemplares, la mayoría en riscos inaccesibles.

Sobre Usos, leyendas e iconografía del drago recomiendo que se lea “Análisis de la resina Sangre de Drago: técnicas y procedimientos artísticos” de Pilar González Araña trabajo de investigación realizado en el Departamento de Pintura y Escultura de la Universidad de la Laguna y que se puede consultar aquí.

Drago de Icod de los Vinos
Representación del desaparecido drago gigante de los jardines de Franchy
(Parque etnográfico de las pirámides de Güimar)

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